Tu hijo se despierta llorando porque le duelen las piernas y por la mañana corre como si nada. Te explicamos qué es el dolor de crecimiento en niños, cómo aliviarlo y qué señales no conviene dejar pasar.
El dolor de crecimiento en niños es la causa más frecuente de dolor de piernas recurrente en la infancia: aparece al final de la tarde o por la noche, afecta a las dos piernas y a la mañana siguiente ha desaparecido sin dejar rastro. Es un cuadro benigno, pero su nombre confunde —crecer, en realidad, no duele— y no todo dolor nocturno de piernas lo es.
En esta guía te explicamos cómo reconocer el cuadro típico, qué puedes hacer en casa para aliviarlo y, sobre todo, qué señales indican que ese dolor merece una valoración. Porque el diagnóstico de «dolores de crecimiento» solo es válido cuando la historia es la característica y la exploración del niño es completamente normal.
- Son benignos y muy frecuentes: los presenta más de uno de cada tres niños de 4 a 6 años.
- El patrón típico es un dolor en ambas piernas, al final de la tarde o de noche, que por la mañana ha desaparecido.
- No producen cojera, hinchazón ni fiebre, y el niño juega con normalidad durante el día.
- Mejoran con masaje, calor local y estiramientos; no necesitan pruebas ni tratamientos especiales.
- Un dolor en una sola pierna, por la mañana, con cojera o con inflamación no debe darse por dolor de crecimiento sin una valoración.
¿Qué es el dolor de crecimiento en niños?
Se llama así a un dolor musculoesquelético recurrente, benigno y sin una lesión que lo explique, que afecta sobre todo a las piernas de niños por lo demás sanos. En la literatura médica se describe también como «dolor benigno nocturno de las extremidades», un nombre menos popular pero más exacto.
Es, además, mucho más común de lo que se piensa: un estudio poblacional australiano con 1.445 familias estimó que lo presenta el 36,9 % de los niños de 4 a 6 años. Que sea frecuente y benigno no significa que haya que restarle importancia: el dolor es real, interrumpe el sueño del niño y de toda la familia, y genera una preocupación lógica.
¿De verdad duele crecer? No. El término se acuñó en el siglo XIX y se ha quedado, pero el crecimiento normal del hueso no produce dolor y los episodios no coinciden con los «estirones». Una revisión de 145 estudios publicada en Pediatrics en 2022 comprobó que el 93 % de las definiciones científicas ni siquiera mencionan el crecimiento.
¿A qué edad aparecen y a qué niños afectan?
Lo habitual es que empiecen entre los 3 y los 12 años, con dos etapas en las que se consultan más: la preescolar y los años previos a la pubertad. Afectan a niños y niñas, con un ligero predominio en ellas en algunas series.
La edad también ayuda a sospechar que no lo son. Un dolor de piernas en un menor de 3 años, o uno que debuta en plena adolescencia, encaja mal con este diagnóstico y conviene estudiarlo. En el adolescente deportista, por ejemplo, es mucho más probable una lesión por sobrecarga, como la enfermedad de Osgood-Schlatter en la rodilla.
¿Cuáles son los síntomas del dolor de crecimiento?
El cuadro es tan característico que, en la mayoría de los casos, se reconoce con una buena conversación con los padres. Estos son sus seis rasgos:
Hay un detalle que en consulta resulta muy orientativo: el niño con dolor de crecimiento pide que le froten las piernas y se calma con el masaje. Cuando detrás del dolor hay una inflamación, una infección o una lesión, suele ocurrir lo contrario: no quiere que le toquen la zona.
Los episodios son más habituales tras los días de mucha actividad física —una excursión, una tarde entera de parque, un torneo— y algunos niños los acompañan, de forma ocasional, de dolor de cabeza o de barriga.
¿Por qué le duelen las piernas a un niño por la noche?
La causa exacta no se conoce. Lo que sí sabemos es que no se deben al crecimiento del hueso y que no hay una enfermedad detrás. Las explicaciones con más respaldo apuntan a una combinación de factores:
- Fatiga muscular tras la actividad. Es la hipótesis más aceptada: los episodios se concentran en los días de más juego o deporte, como una sobrecarga de músculos que todavía se están desarrollando.
- Mayor sensibilidad al dolor. Varios estudios han observado que estos niños tienen un umbral de dolor algo más bajo, y con frecuencia también presentan dolores de cabeza o de barriga recurrentes.
- Factores mecánicos. Se asocian más a menudo con el pie plano flexible y con la hiperlaxitud articular (articulaciones «muy flexibles»), que aumentan la carga sobre las piernas.
- Predisposición familiar. Es habitual que alguno de los padres recuerde haberlos tenido de pequeño.
¿Tiene relación con la falta de vitamina D?
Se ha estudiado su relación con niveles bajos de vitamina D, pero la evidencia es todavía limitada: no está justificado dar suplementos «por si acaso» sin un análisis que demuestre un déficit.
¿Cómo diferenciarlo de otros dolores de piernas?
La clave está en el patrón del dolor. Esta tabla resume lo que encaja con el cuadro benigno y lo que obliga a buscar otra explicación:
| Encaja con dolor de crecimiento | Señales que obligan a valorarlo |
|---|---|
| Dolor en las dos piernas, o alternando | Dolor siempre en la misma pierna o en un punto concreto del hueso |
| Al final del día o de noche; desaparece por la mañana | Dolor por la mañana, rigidez al levantarse o molestias durante el día |
| En los músculos: pantorrilla, muslo, detrás de la rodilla | En una articulación, con hinchazón, calor o enrojecimiento |
| Sin cojera; el niño juega con normalidad | Cojera, rechazo a apoyar la pierna o a jugar |
| Mejora con masaje y calor | Duele al tocar la zona o empeora semana a semana |
| Niño sano y con buen apetito | Fiebre, cansancio, pérdida de peso o apetito, palidez o moratones sin causa |
¿Cuándo preocuparse por el dolor de crecimiento?
La gran mayoría de los niños con este cuadro solo necesita tranquilidad y medidas sencillas. Pero el diagnóstico solo es válido cuando el dolor cumple el patrón típico; si aparece alguna de estas señales, no conviene etiquetarlo como «de crecimiento» sin una exploración:
Consulta pronto si el dolor:
- afecta siempre a una sola pierna o a un punto concreto;
- persiste por la mañana o durante el día, o el niño se levanta rígido;
- se acompaña de cojera, hinchazón, calor o enrojecimiento de una articulación;
- apareció tras un golpe o una caída;
- despierta al niño todas las noches en el mismo sitio o va a más.
Acude a urgencias si hay fiebre junto al dolor o la cojera, si el niño no puede apoyar la pierna o si está decaído, pálido o con moratones sin explicación.
Estas señales no significan que haya algo grave —casi siempre tienen una explicación benigna—, sino que el dolor merece ser estudiado. Si quieres una visión más amplia de los motivos de consulta según la edad, tienes nuestra guía sobre cuándo llevar a tu hijo al traumatólogo infantil.
¿Qué otras causas de dolor de piernas en niños se confunden con él?
Muchas consultas por «dolores de crecimiento» acaban teniendo un nombre propio. Estas son las causas ortopédicas que con más frecuencia se confunden con ellos:
¿Y las causas menos frecuentes?
De forma mucho menos frecuente, un dolor de piernas puede deberse a una infección del hueso o de una articulación, a una artritis idiopática juvenil, a tumores óseos benignos como el osteoma osteoide o, de manera excepcional, a enfermedades de la sangre. Todas ellas rompen el patrón típico —dolor localizado, cojera, rigidez matutina, fiebre o malestar general—, y por eso las señales de alarma son la herramienta más útil para los padres.
¿Hacen falta pruebas para diagnosticarlo?
El diagnóstico es clínico: se basa en lo que cuentan los padres y en una exploración ortopédica completa. En consulta revisamos cómo camina y corre el niño, la movilidad de caderas, rodillas y tobillos, la forma de los pies, si hay hiperlaxitud y si algún punto del hueso o de la articulación duele al presionarlo. Explorar la cadera es obligado: sus problemas a menudo se manifiestan como dolor en el muslo o en la rodilla.
Cuando la historia es la típica y la exploración es normal, no hacen falta análisis ni radiografías para confirmarlo. Las pruebas —radiografía, análisis de sangre o ecografía— se reservan para los casos con rasgos atípicos, síntomas generales o alguna alteración en la exploración.
¿Cómo aliviar el dolor de crecimiento en niños?
No existe un tratamiento específico, pero sí medidas sencillas que acortan los episodios y ayudan a que el niño, y los padres, duerman mejor.
Remedios caseros para el dolor de crecimiento
- Masaje suave de las piernas durante el episodio. Suele ser lo que mejor funciona y además calma al niño.
- Calor local tibio, por ejemplo una bolsa de semillas templada o una manta, nunca muy caliente ni directamente sobre la piel.
- Estiramientos suaves de gemelos, cuádriceps e isquiotibiales antes de dormir, como rutina diaria y no solo los días de dolor.
- Analgésico puntual, como paracetamol o ibuprofeno, en las noches de dolor intenso y siempre a la dosis que indique su pediatra.
- Calzado adecuado y, solo si hay un pie plano que da síntomas, plantillas tras una valoración.
- Explicarle lo que le pasa: entender que es benigno reduce la ansiedad del niño y de la familia, y eso también alivia.
¿Tiene que dejar el deporte?
No es necesario dejar el deporte ni restringir el juego. Si los episodios coinciden con días de mucha actividad, basta con repartir mejor el esfuerzo a lo largo de la semana y reforzar los estiramientos.
Una exploración ortopédica completa confirma el diagnóstico, descarta otras causas y te da pautas claras para casa.
Consulta tu caso →¿Cuánto duran y cuándo desaparecen?
El dolor de crecimiento en niños suele ir por rachas durante meses o incluso algunos años, con temporadas sin ningún episodio, y tiende a desaparecer de forma espontánea al final de la infancia o al inicio de la adolescencia. No dejan secuelas ni afectan al crecimiento ni al desarrollo de las piernas: las revisiones sobre el tema describen un buen pronóstico en prácticamente todos los niños.
Si con el tiempo el dolor cambia de carácter —se localiza, aparece de día o se acompaña de cojera—, conviene revisarlo de nuevo, aunque antes se hubiera diagnosticado como dolor de crecimiento.
¿Por qué valorarlo con un traumatólogo infantil?
Porque el reto no es reconocer el cuadro típico, sino estar seguros de que no se está pasando por alto otra causa. La traumatología infantil se ocupa precisamente del aparato locomotor en crecimiento: explorar caderas, rodillas y pies de un niño de 5 años no es lo mismo que hacerlo en un adulto. En la consulta del Dr. Alfonso Ley Rojo en Alicante, la mayoría de las familias sale con un diagnóstico claro, un plan sencillo y la tranquilidad de saber qué vigilar.
¿Le duele una zona concreta? Consulta nuestras guías de dolor de rodilla en niños, problemas del pie y cojera y dolor de cadera.
Preguntas frecuentes sobre el dolor de crecimiento
¿Es grave el dolor de crecimiento en niños?
No. Es un cuadro benigno, muy frecuente entre los 3 y los 12 años, que no deja secuelas ni afecta al crecimiento. Solo hay que estudiarlo cuando no cumple el patrón típico: dolor en una sola pierna, por la mañana, con cojera, inflamación o fiebre.
¿Por qué le duelen las piernas a mi hijo por la noche?
El dolor de crecimiento aparece típicamente al final del día o durante la noche, probablemente por la fatiga muscular acumulada tras la actividad. Por la mañana ha desaparecido y el niño hace vida normal. Si el dolor nocturno es siempre en el mismo punto o va a más, debe valorarse.
¿Hay que hacer análisis o radiografías?
No, si la historia es la típica y la exploración es normal. Las pruebas se reservan para los casos con rasgos atípicos, síntomas generales o alguna alteración en la exploración.
¿Cuándo hay que ir a urgencias?
Si el dolor o la cojera se acompañan de fiebre, si el niño no puede apoyar la pierna, si hay una articulación hinchada y caliente o si está decaído, pálido o con moratones sin explicación. Ninguno de estos signos forma parte del dolor de crecimiento.
¿Se pueden prevenir los dolores de crecimiento?
No hay una forma segura de evitarlos, pero los estiramientos diarios, repartir la actividad física intensa a lo largo de la semana y un calzado adecuado pueden ayudar a que los episodios sean menos frecuentes.
¿A qué edad desaparecen los dolores de crecimiento?
Van por rachas durante meses o años y suelen desaparecer de forma espontánea al final de la infancia o al inicio de la adolescencia. Un dolor de piernas que debuta en la adolescencia tiene otras causas más probables y conviene valorarlo.
Referencias
- Evans AM, Scutter SD. Prevalence of «growing pains» in young children. J Pediatr. 2004;145(2):255-258. PubMed
- O’Keeffe M, Kamper SJ, Montgomery L, et al. Defining Growing Pains: A Scoping Review. Pediatrics. 2022;150(2):e2021052578. PubMed
- Lehman PJ, Carl RL. Growing Pains. Sports Health. 2017;9(2):132-138. PubMed
- Uziel Y, Hashkes PJ. Growing pains in children. Pediatr Rheumatol Online J. 2007;5:5. PubMed
Dr. Alfonso Ley Rojo · Traumatología y ortopedia infantil, Alicante.
Contenido clínico con fines informativos. Pide tu cita para una valoración personalizada.
Aviso médico: este contenido tiene una finalidad exclusivamente informativa y no sustituye la valoración, el diagnóstico ni el tratamiento de un profesional sanitario cualificado. Ante un dolor de piernas persistente, localizado en una sola pierna o acompañado de cojera, inflamación o fiebre, consulte siempre con su pediatra o traumatólogo infantil.